
Tras la proclamación de la República, el 14 de abril de 1931, Mola fue encarcelado y separado del servicio activo. Después de la fallida sublevación del general Sanjurjo en 1932, y a pesar de que no había tenido intervención alguna, el Gobierno de Manuel Azaña le pasó a la segunda reserva. Los problemas económicos que se derivaron de la suspensión de sueldo lo llevaron a hacer juguetes y a escribir en distintos medios para conseguir algo de dinero.
En mayo de 1934 Mola fue amnistiado y regresó al ejército, colaborando en el Estado Mayor Central del Ejército con el general Francisco Franco y otros. En agosto de 1935 fue nombrado general jefe de la Circunscripción Oriental de Marruecos, con sede en Melilla, y a finales del mismo año Jefe Superior de las Fuerzas Militares de Marruecos, con sede en Tetuán, capital del Protectorado español de Marruecos.
Tras su llegada al poder, en febrero de 1936, el gobierno del Frente Popular trasladó a varios mandos militares para tratar de desmontar la conspiración militar en ciernes. Mola fue nombrado gobernador militar en Pamplona, por considerarse éste un lugar alejado donde permanecería al margen de los asuntos políticos.
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