
En 1907, Rouault comenzó una serie de cuadros dedicados a tribunales, payasos y prostitutas. Estas pinturas se interpretan en clave de crítica social y moral. Le atrajo el espiritualismo y el existencialismo dramático del filósofo Jacques Maritain, quien fue un amigo cercano durante el resto de su vida. Después de esto, se dedicó a los temas religiosos. La naturaleza humana centró siempre su interés. Rouault dijo: «Un árbol contra el cielo posee el mismo interés, el mismo carácter, la misma expresión que la figura de un ser humano.»
En 1910, Rouault vio por primera vez expuestas sus obras en la Galería Druet. Sus obras fueron estudiadas por los artistas alemanes de Dresde, que posteriormente formarían el núcleo del expresionismo.
Desde 1917, Rouault se dedicó a la pintura. Buscó inspiración en los temas religiosos: primero de todo, en el tema de la pasión de Cristo. La faz de Jesús y los lamentos de las mujeres a los pies de la cruz son símbolos del dolor del mundo que para Rouault quedaba aliviado por la creencia en la resurrección.
En 1930 comenzó a exponer en el extranjero, principalmente en Londres, Nueva York y Chicago.
Al final de su vida quemó unos trescientos de sus cuadros, que actualmente valdrían quinientos millones de francos. Rouault murió en París en 1958.
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