
El gobierno de Antonio Maura duró un año (1904). El gabinente estaba compuesto por políticos de confianza y amigos personales y por especialistas en distintas áreas. El objetivo primordial era la erradicación del caciquismo, perseguido con una serie de reformas de la administración local y provincial, sin olvidar los logros internacionales que consiguió su gobierno, como el reconocimiento de los derechos españoles sobre Marruecos por parte de Francia y el Reino Unido y el primer atentado contra su persona, que sufrió en Barcelona. No obstante, el primer gobierno de Maura cayó en diciembre de 1904 como consecuencia de la negativa de Alfonso XIII a firmar el nombramiento del general Loño para el cargo de Jefe del Estado Mayor Central del Ejército, ya que el rey prefería al general Polavieja, apodado "El Cristiano", entonces Jefe del Cuarto Militar del rey, muy allegado a la madre de este y protegido por ella. Tras semanas de tensión por este asunto, Maura dimitió en solidaridad con su ministro de la Guerra Arsenio Linares, que había propuesto al General Loño. Maura fue sustituido por el general Azcárraga, un antiguo político de la época canovista.
Tras una etapa de oposición, a principio de 1907 forma de nuevo un gabinete que merecerá el título de Gobierno Largo -dos escasos años- y que será muy fecundo en programas legislativos. Vuelve al Congreso con su ley de reforma local, y añade leyes electorales, de comunicaciones, de huelga, de repoblación, de tribunales, de policía, sanidad, beneficiencia, etcétera.
No obstante, el asunto más peliagudo que tenía que tratar era la persistencia del conflicto bélico en el norte de Marruecos, que tras el Desastre del Barranco del Lobo y la obligación de la incorporación a filas de los reservistas, provocaron los disturbios anticlericales que estallaron en Barcelona durante la Semana Trágica (España), y que provocaron que Maura se tuviese que responsabilizar de la violentísima represión para controlarlos. Ello trajo como consecuencia una amplia repulsa hacia Maura en toda España y en Europa, por lo que el rey lo destituyó, tras ello José Canalejas, el nuevo líder liberal, y Segismundo Moret formaron una alianza para gobernar. Este hecho fue determinante y Maura, que en 1910 sufre un segundo atentado en Barcelona, ya no volverá al Gobierno sino como símbolo del conservadurismo democrático, en gobiernos de unidad nacional.
En 1912 Maura renunció a su acta de diputado y anunció que se retiraba de la política activa. Sus seguidores intentaron recuperarlo, pero Alfonso XIII, en el turno conservador, nombró a Eduardo Dato, y Maura prefirió abandonar Madrid para no estorbar la acción moderada.
Sin embargo, aún tuvo tiempo para implicarse en la discusión política sobre la guerra del 14, abogando por la neutralidad, y se le reclamó para los gobiernos de concentración nacional (1918 y 1919) y el desastre de Annual (1921), pero la energía del regeneracionismo maurista ya se había agotado.
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