viernes, 14 de enero de 2011

Nicolás Salmerón


Con la llegada de la República, fue ministro de Gracia y Justicia del gabinete de Estanislao Figueras y el 13 de junio elegido Presidente de las Cortes Generales.

Tras la dimisión de Pi i Margall, las Cortes Constituyentes le nombraron Presidente del Poder Ejecutivo con 193 votos contra 93 de Pi i Margall, el día 18 de julio de 1873.

La situación a la que se enfrentaba era especialmente crítica, lo que le llevó a rescatar de la reserva a diversos militares, como los generales Arsenio Martínez Campos (reconocido monárquico) y Manuel Pavía (de tendencia radical). Los cantones de Sevilla, Valencia y Cádiz cayeron en manos gubernamentales y, aunque las tropas cantonalistas de Cartagena se hicieron con un triunfo al tomar Orihuela, pronto fueron vencidos en Chinchilla y replegaron su avance. El 7 de septiembre de ese mismo año, Salmerón presentaba la dimisión alegando su negativa a firmar las condenas a muerte de unos militares que habían sido juzgados por colaborar con los cantonalistas. Algunos historiadores especulan con que su dimisión se debió a un conflicto interno en el seno de su partido, pues uno de sus miembros, Eduardo Palanca, se oponía por motivos personales a que el ejército tomara por asalto el cantón de Málaga, un asalto que el general Pavía no quería posponer más, so amenaza de dimitir. Ante la disyuntiva de enfrentarse a Palanca o a Pavía, el presidente habría optado por dimitir.

Dos días después de abandonar su puesto fue elegido Presidente del Congreso de los Diputados. Los enfrentamientos con su sucesor, Emilio Castelar, coadyuvaron involuntariamente al golpe de Estado del general Pavía que, con el de Arsenio Martínez-Campos el 29 de diciembre de 1874, daría lugar al fin de la primera experiencia republicana.

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