Muchos no saben que Hitler nunca fue electo Führer (líder) por aclamación popular sino a través de la fusión del cargo de canciller y Führer, es decir, los alemanes jamás votaron en mayoría la elección de Hitler como representante de la nación. Sino que los SA, los camisas pardas (una fuerza paramilitar al servicio del partido nazi) poco a poco fueron haciéndose con el control de Alemania a través de violencia en las calles, facilitando la labor de los puestos en la cámara de representantes de violentar a la oposición y finalmente adquirir cada vez más y más poder.
Lo que sí ganó Hitler, fue la posición como Canciller de Alemania, pero faltaba algo para que su triunfo fuera completo: un hecho violento que inclinara la balanza de la opinión pública a su favor y esto fue el incendio del Reichstag. El Reichstag era como la cámara de representantes de la nación o parlamento y aunque no se ha probado nunca, existen teorías (debido al beneficio político de los nazis que de este hecho surgió) de que fue obra del propio Hitler, a través de sus fuerzas armadas, quien incendió el Reichstag (un autoatentado) para echarle la culpa a los comunistas y levantar el miedo en la sociedad para aparecer él mismo como la solución al problema que él mismo habría creado.
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