viernes, 19 de marzo de 2010

Batalla de Don Carnal y Doña Cuaresma en el "Libro del buen amor"

Doña Cuaresma manda dos cartas a Don Carnal diciéndole que dentro de 7 días se unirán para luchar debido al mal que la había hecho Don Carnal a Doña Cuaresma, y que le será imposible escapar de la muerte o la prisión.

Recibidas las cartas de Doña Cuaresma, Don Carnal se muestra valiente y cuando llega el día plazado, allí fue él, acompañado de un ejercito formado por: gallinas, perdices, conejos, gansos, vacas etc., armados con ollas de cobre, calderas, sartenes...

Doña Cuaresma tardaba, y mientras, Don Carnal y su ejército se pusieron a comer. Comieron tanto que les entró sueño y se quedaron dormidos, pero los gallos, que estaban medio dormidos se despertaron debido a que oyeron un gran ruido. Era Doña Cuaresma que había venido a atacar a Don Carnal.

Empezó la pelea entre el ejército de Don Carnal y el ejército de Doña Cuaresma que estaba formado por peces.

Disputaron gran rato hasta que la ballena derribo a Don Carnal en la arena.

Casi todo su ejercito estaba ya rendido, pero luchaban como podían, hasta que el ejército de Doña Cuaresma pudo con ellos y los ataron con unas cuerdas y se los llevaron a Doña Cuaresma para ver que hacían con ellos.

Ésta mando ahorcarlos y mandó a Don Carnal ser su prisionero dándole al día un solo manjar.

Cantigas de Alfonso X El Sabio

Las Cantigas —o Cántigas— de Santa María (mediados del siglo XIII-1284) constituyen el cancionero religioso medieval de la literatura en galaico-portugués, frente al profano que estaría constituido por las cantigas de amigo, de amor y de escarnio.

Se trata de un conjunto de cuatrocientas veintisiete composiciones en honor a la Virgen María. La mayoría son cantigas que relatan milagros sucedidos con la intervención de María; integran también la obra "las Cantigas das Cinco Festas de Santa María", "las Cinco Cantigas das Cinco Festas do Nostro Señor", "el Cantar dos Sete Pesares que víu Santa María do seu fillo y una maia".

La devoción mariana estaba en auge en ese siglo y frailes, clérigos y caballeros en general participaban de ella. El rey alentaba en sus cántigas a poetas y juglares para que dedicaran sus esfuerzos e inspiraciones a la «Santa Dama».

cuento de "El Conde Lucanor"

Lo que sucedió a una zorra con un cuervo que tenía un pedazo de queso en el pico

Hablando otro día el Conde Lucanor con Patronio, su consejero, le dijo:

-Patronio, un hombre que se llama mi amigo comenzó a alabarme y me dio a entender que yo tenía mucho poder y muy buenas cualidades. Después de tantos halagos me propuso un negocio, que a primera vista me pareció muy provechoso.

Entonces el conde contó a Patronio el trato que su amigo le proponía y, aunque parecía efectivamente de mucho interés, Patronio descubrió que pretendían engañar al conde con hermosas palabras. Por eso le dijo:

-Señor Conde Lucanor, debéis saber que ese hombre os quiere engañar y así os dice que vuestro poder y vuestro estado son mayores de lo que en realidad son. Por eso, para que evitéis ese engaño que os prepara, me gustaría que supierais lo que sucedió a un cuervo con una zorra.

Y el conde le preguntó lo ocurrido.

-Señor Conde Lucanor -dijo Patronio-, el cuervo encontró una vez un gran pedazo de queso y se subió a un árbol para comérselo con tranquilidad, sin que nadie le molestara. Estando así el cuervo, acertó a pasar la zorra debajo del árbol y, cuando vio el queso, empezó a urdir la forma de quitárselo. Con ese fin le dijo:

»-Don Cuervo, desde hace mucho tiempo he oído hablar de vos, de vuestra nobleza y de vuestra gallardía, pero aunque os he buscado por todas partes, ni Dios ni mi suerte me han permitido encontraros antes. Ahora que os veo, pienso que sois muy superior a lo que me decían. Y para que veáis que no trato de lisonjearos, no sólo os diré vuestras buenas prendas, sino también los defectos que os atribuyen. Todos dicen que, como el color de vuestras plumas, ojos, patas y garras es negro, y como el negro no es tan bonito como otros colores, el ser vos tan negro os hace muy feo, sin darse cuenta de su error pues, aunque vuestras plumas son negras, tienen un tono azulado, como las del pavo real, que es la más bella de las aves. Y pues vuestros ojos son para ver, como el negro hace ver mejor, los ojos negros son los mejores y por ello todos alaban los ojos de la gacela, que los tiene más oscuros que ningún animal. Además, vuestro pico y vuestras uñas son más fuertes que los de ninguna otra ave de vuestro tamaño. También quiero deciros que voláis con tal ligereza que podéis ir contra el viento, aunque sea muy fuerte, cosa que otras muchas aves no pueden hacer tan fácilmente como vos. Y así creo que, como Dios todo lo hace bien, no habrá consentido que vos, tan perfecto en todo, no pudieseis cantar mejor que el resto de las aves, y porque Dios me ha otorgado la dicha de veros y he podido comprobar que sois más bello de lo que dicen, me sentiría muy dichosa de oír vuestro canto.

»Señor Conde Lucanor, pensad que, aunque la intención de la zorra era engañar al cuervo, siempre le dijo verdades a medias y, así, estad seguro de que una verdad engañosa producirá los peores males y perjuicios.

»Cuando el cuervo se vio tan alabado por la zorra, como era verdad cuanto decía, creyó que no lo engañaba y, pensando que era su amiga, no sospechó que lo hacía por quitarle el queso. Convencido el cuervo por sus palabras y halagos, abrió el pico para cantar, por complacer a la zorra. Cuando abrió la boca, cayó el queso a tierra, lo cogió la zorra y escapó con él. Así fue engañado el cuervo por las alabanzas de su falsa amiga, que le hizo creerse más hermoso y más perfecto de lo que realmente era.

»Y vos, señor Conde Lucanor, pues veis que, aunque Dios os otorgó muchos bienes, aquel hombre os quiere convencer de que vuestro poder y estado aventajan en mucho la realidad, creed que lo hace por engañaros. Y, por tanto, debéis estar prevenido y actuar como hombre de buen juicio.

Al conde le agradó mucho lo que Patronio le dijo e hízolo así. Por su buen consejo evitó que lo engañaran.

Y como don Juan creyó que este cuento era bueno, lo mandó poner en este libro e hizo estos versos, que resumen la moraleja. Estos son los versos:

Quien te encuentra bellezas que no tienes,
siempre busca quitarte algunos bienes.

Grande e General Estoria

La Grande e general estoria es un libro de carácter histórico escrito a partir de 1272 por Alfonso X el Sabio y sus colaboradores de la Escuela de Traductores de Toledo que pretendía ser una extensa historia universal en castellano.

Esta obra historiográfica fue un ambicioso proyecto Alfonsí de componer una historia universal. Para su elaboración, toma como fuente prioritaria los los Cánones cronológicos de Eusebio de Cesarea en la versión ampliada de San Jerónimo, cuya versión había gozado de gran difusión en la Edad Media. Como era habitual en la época, la historia se concebía desde la Creación y operaba por acumulación de materiales a partir de una estructura que inicialmente reproducía el esquema de la historia sagrada. Esto, sumado a que la obra quedó inacabada (se interrumpe en la sexta parte, que contiene una genealogía de la Virgen María y la guerra entre César y Pompeyo), produjo un predominio de la presencia de la historia bíblica. También destaca por un inhabitual uso de fuentes de origen grecolatino, a las que dio preferencia sobre las bíblicas en muchos lugares.

El conde Lucanor

Pero su obra más importante es sin duda el Libro de los enxiemplos del conde Lucanor et de Patronio (redactado entre 1325 y 1335), más conocido con el título abreviado de El conde Lucanor. La primera parte consta de 51 cuentos basados tanto en fuentes orientales (sobre todo las colecciones de apólogos del Sendebar y el Calila e Dimna) como cristianas (la Disciplina clericalis de Pedro Alfonso).

En cada uno de los 51 "ejemplos", el conde Lucanor pide consejo a su ayo Patronio sobre cierta inquietud o problema, y Patronio ilustra su respuesta con un relato relacionado con la cuestión planteada con el fin de instruirle. Entre los cuentos destacan el del sueño mágico de don Illán, que inspiró una comedia a P. Ruiz de Alarcón; el de doña Truhana, precedente de la fábula de la lechera; el de los tejedores que hicieron al rey un paño invisible, utilizado por Miguel de Cervantes en el Retablo de las maravillas, y el del mancebo casado con una mujer brava, que sirvió de tema a La fierecilla domada de William Shakespeare.

El estilo de los cuentos de la primera parte, de gran naturalidad y concisión, alcanza un considerable nivel de fluidez narrativa, aunque don Juan Manuel nunca supeditó a este logro sus propósitos didácticos. En la segunda, tercera y cuarta parte de El conde Lucanor hallamos series de proverbios o sentencias, ordenadas de menor a mayor dificultad, y en la quinta y última, un sermón moral de Patronio sobre el modo en que los hombres pueden alcanzar la salvación.

Don Juan Manuel



(Escalona, actual España, 1282 - Córdoba, 1348) Escritor medieval castellano. Hijo del infante don Manuel y sobrino de Alfonso X el Sabio, heredó el título de gobernador general del reino de Murcia y participó activamente en las luchas políticas de su tiempo.

Así, apoyó en un principio a Fernando IV durante su minoría de edad, para pasarse después al bando de Alfonso de la Cerda cuando éste fue proclamado rey. A su caída, volvió junto a Fernando IV, y tras la muerte de éste participó en las luchas nobiliarias sobre la regencia del menor Alfonso XI (1327-1337), quien le había prometido el gobierno del reino de Toledo; cuando el regente incumplió la promesa, le retiró su favor y abogó por el infante don Juan.

Juan Manuel se casó tres veces: con la infanta Isabel de Mallorca, con Constancia de Aragón y con Blanca, heredera de la casa de Lara, con lo que consiguió incrementar considerablemente su fortuna y su prestigio nobiliario. Posteriores problemas con el rey lo alejaron por un tiempo de la política y se refugió entonces en la labor literaria.

Fue uno de los hombres más cultos de su época y contribuyó de forma importante a dar un impulso decisivo a la prosa castellana. Basándose en fuentes latinas, creó una obra personal, de intención didáctica, de gran unidad lingüística y estilística. Sus obras iban dirigidas a formar a los jóvenes caballeros nobiliarios, instruyéndolos en una moral práctica destinada a darles recursos para desenvolverse en la vida de la corte.

Alfonso X El Sabio



Rey de Castilla y de León (Toledo, 1221 - Sevilla, 1284). Era hijo primogénito de Fernando III, a quien sucedió en 1252. Ya como infante realizó importantes labores, como la conquista del Reino de Murcia (1241) o la paz con Jaime I de Aragón, que conllevó el matrimonio de Alfonso con su hija Violante.

Impulsó la Reconquista tomando plazas como Jerez, Medina-Sidonia, Lebrija, Niebla y Cádiz (1262). Hizo frente a una sublevación de los musulmanes de sus reinos, promovida por los reyes de Granada y Túnez (1264). Repobló Murcia y la Baja Andalucía. E incluso continuó el avance frente al Islam pasando al norte de África, al enviar una expedición a Salé (1260). Otra parte de sus esfuerzos hubo de dedicarlos a reprimir rebeliones interiores, como la protagonizada por el infante Enrique y varios nobles (1255), la que se produjo en Vizcaya (1255) o la que encabezó el infante Felipe (1272).

El reinado de Alfonso destacó sobre todo en el orden cultural. A Alfonso X el Sabio se le considera el fundador de la prosa castellana y, de hecho, puede datarse en su época la adopción del castellano como lengua oficial. Sus profundos conocimientos de astronomía, ciencias jurídicas e historia desembocan en la organización de tres grandes centros culturales que giran alrededor de Toledo, Sevilla y Murcia. En la primera ciudad quedó ubicada la famosa Escuela de traductores de Toledo que, junto a compiladores y autores originales repartidos por el resto, emprendió una ingente labor de recogida de toda clase de materiales para la elaboración de libros, que el propio rey corregía y supervisaba. Movido exclusivamente por un afán cultural, el rey hizo tabla rasa de las diferencias de raza o religión, por lo que reunió a judíos, musulmanes, castellanos e italianos, que colaboraron libremente y otorgaron al conjunto una proyección universal.

Las obras así producidas pueden encuadrarse en tres grandes apartados: obras jurídicas, obras científicas o de carácter recreativo y obras históricas. El propósito de las primeras fue contribuir a la labor unificadora iniciada por Fernando III el Santo. El Fuero real de Castilla (1254) preparó la redacción de la que sería su gran obra, el Código de las siete partidas (1256-1263 o 1265), donde se recoge lo mejor del derecho romano para unirlo a las más vivas tradiciones de Castilla. Este código, de larga influencia en el ordenamiento castellano y español, supuso la recepción del derecho romano en Castilla y su incorporación a la corriente europea del «derecho común».

Obras científicas o de carácter recreativo son los Libros del saber de astronomía con sus Tablas astronómicas o Tablas alfonsíes, integrados por tratados originales, refundiciones y traducciones que pretenden compilar todo el conocimiento astronómico de la época con el fin de impulsar su desarrollo. Asimismo cabe registrar el Lapidario (1276-1279), tratado en el que se describen quinientas piedras preciosas, metales y algunas sustancias, y los Libros de ajedrez, dados y tablas (1283). También se le atribuye la traducción de los cuentos de Calila y Dimna.

Entre las obras de carácter histórico figuran dos títulos fundamentales: la Crónica general y la Grande e general estoria, textos cuya ambiciosa empresa es contar, el primero de ellos, la historia de España desde un punto de vista unificador, en términos nacionales y políticos; el segundo, en cambio, se propone la relación de la historia universal.

Otra importante faceta de su actividad fue alentar la creación poética, así como escribir poesía en lengua gallega. Sus 453 composiciones, entre las que abundan las de "escarnio" vertidas en un lenguaje paródico o insolente que recurre a veces a la ironía mordaz, lo avalan como el primer lírico en dicha lengua. Sin embargo, es en su vertiente religiosa donde el rey alcanza sus mayores logros: las 420 canciones que componen las Cantigas de Santa María, dedicadas a enaltecer los milagros de la Virgen, constituyen uno de los más preciados legados de musicalidad y variedad métricas.

viernes, 12 de marzo de 2010

Pinturas de San Isidoro de León

San Martin de Frómista

Camino de Santiago

Libro del buen amor

El Libro de buen amor (1330 y 1343), también llamado Libro de los cantares, es una obra del Mester de Clerecía del siglo XIV. Es una composición extensa y variada de 1728 estrofas, cuyo hilo conductor lo constituye el relato de la autobiografía ficticia del autor (Juan Ruiz, Arcipreste de Hita). Está considerada de forma unánime como una de las cumbres literarias españolas de cualquier tiempo, y no solo de la Edad Media.

El libro contiene una colección heterogénea de diversos materiales unidos en torno a una pretendida narración autobiográfica de asuntos amorosos del propio autor, quien es representado en una parte del libro por el episódico personaje de don Melón de la Huerta. En él aparecen representadas a través de sus amantes todas las capas de la sociedad bajomedieval española.

En el transcurso del argumento principal, se intercalan fábulas y apólogos que constituyen una colección de exempla. Asimismo se pueden hallar alegorías, moralidades, sermones, cantigas de ciegos y de escolares de tipo goliardesco. También se recogen composiciones líricas profanas (serranillas, muchas veces paródicas) al lado de otras religiosas.

Los materiales narrativos se alternan con glosas al Ars amandi de Ovidio y del Panphilus de amore, y parodias de la liturgia de las horas canónicas o de los cantares de gesta (el combate de don Carnal con doña Cuaresma).
Otros géneros que se pueden encontrar en el Libro son los plantos, como el hecho a la muerte de Trotaconventos, personaje que constituye el precedente más claro de La Celestina o las sátiras, como las dirigidas contra las dueñas chicas o el poder igualador del dinero.

Milagros de Nuestra Señora

Milagros de Nuestra Señora es la obra capital de Gonzalo de Berceo, clérigo secular del monasterio de San Millán. Se trata de una compilación de exempla que relatan veinticinco milagros de la Virgen María, escritos hacia 1260 en un dialecto riojano del castellano en una etapa tardía de su vida, usando como fuente colecciones de milagros marianos en latín que circulaban en el siglo XIII. Se utiliza en estos cuentos versificados la estrofa de cuaderna vía, propia del Mester de Clerecía.

Su fuente es una recopilación de veinticinco relatos en latín en los que se narran otros tantos milagros atribuidos a María. Las colecciones de milagros marianos aparecen a lo largo del siglo XI. Las hay de dos tipos: las de los milagros locales, vinculadas a los grandes centros de peregrinación, y las generales. Gonzalo de Berceo aprovechará una de estas colecciones de milagros generales para componer la suya en un periodo de divulgación de las lenguas románicas y de difusión de las tradiciones marianas.
De hecho, la devoción a María se expande en el siglo XIII por toda la geografía europea y peninsular, pues ofrecía una imagen maternal más amable y cercana del cristianismo. Esta visión es la que franciscanos y dominicos propagaron en sus sermones a través de los ejemplos con que los adornaban.

La originalidad de Berceo consiste en dar vida y popularizar el registro eclesiástico que tenía el texto latino. Para conseguirlo Berceo se ayuda de recursos propios de los juglares, tales como hacer un uso abundante del estilo directo, dar ciertas pinceladas humorísticas a lo narrado o hacer referencias o comparaciones con el mundo rural o la naturaleza.

Catedrales de España

Catedral de León

Catedral de Toledo

Catedral de Burgos

Juan Ruiz, Arcipreste de Hita


Juan Ruiz (Alcalá de Henares, c. 1284 - c. 1351), conocido como el Arcipreste de Hita, fue el creador de una obra miscelánea predominantemente narrativa en verso que constituye una de las obras literarias más importantes de la literatura medieval española, el Libro de buen amor.
Fue clérigo y ejerció de arcipreste en Hita, provincia de Guadalajara. Se conocen muy pocos datos de su biografía, apenas su nombre y el de uno de los protagonistas de su libro, Ferrán García, en un documento de un cedulario que se conserva en la catedral de Toledo. Los aspectos pseudobiográficos de su obra hicieron que algunos eruditos tratasen de deducir ciertos aspectos de la vida del autor.
Nació probablemente en Alcalá de Henares —aunque Emilio Saéz y José Trenchs han postulado la jienense Alcalá la Real—, hacia 1283. Debió cursar estudios en Toledo, Hita, Alcalá de Henares o alguna localidad de esta zona y seguramente fue encarcelado por orden del arzobispo de Toledo Gil de Albornoz.
Sin embargo, filólogos como Spitzer, M.R. Lida y Battaglia han cuestionado el rigor de muchos de estos supuestos. Igualmente fue un gran aficionado a la música, como lo prueba su conocimiento de la materia a través del léxico muy especializado que maneja.
Escribió, que sepamos, una única obra, el Libro de buen amor, obra quizá redactada en la cárcel. Se ha estimado que su muerte ocurrió antes de 1351, pues en ese año ya no era arcipreste de Hita, cargo que para dicha fecha ocupaba un tal Pedro Fernández.

Gonzalo de Berceo


Gonzalo de Berceo (Berceo c. 1197 - antes de 1264) fue un poeta español, el primero de nombre conocido en lengua castellana, principal autor en el siglo XIII del llamado Mester de Clerecía.
El riojano Gonzalo de Berceo se educó en el monasterio de San Millán de la Cogolla ("en Sant Millán de Suso, fue de niñez criado") y llegó a ser un clérigo secular que trabajó primero como diácono (1221) y luego como preste o presbítero (1237), maestro de los novicios y, según Brian Dutton, notario del abad Juan Sánchez en el citado monasterio de San Millán de la Cogolla. Tuvo un hermano que, como él, era también clérigo.
Berceo fue el más importante representante del mester de clerecía. Depuró el idioma castellano creando la lengua literaria, para lo cual trasvasó numeroso vocabulario desde el latín (cultismos) y recurrió a fórmulas de la literatura oral tradicional y del mester de juglaría.
En su trabajo como notario eclesiástico, y con la intención de paliar la decadencia del monasterio, llegó incluso a falsificar documentos para conseguir que los reacios campesinos pagaran sus contribuciones al mismo.

Definiciones

-Mester de juglaria: Se le llama Mester de juglaría al conjunto de la poesía —épica o lírica— de carácter popular difundida durante la Edad Media por los juglares, que eran quienes las cantaban o recitaban para recreo de nobles, reyes y público en general.

-Mester de clerecía: Se llama Mester de Clerecía a la literatura medieval compuesta por "clérigos", es decir, hombres instruidos y no necesariamente sacerdotes que poseían unos conocimientos superiores a los del trivium o triviales, la enseñanza elemental de la época. Estos clérigos habían cursado en cambio los altos estudios de entonces, la educación superior derivada del quadrivium, de donde viene la expresión cuaderna vía, que sirvió para denominar su estrofa característica, el tetrástrofo monorrimo.