sierra de Montserratviernes, 18 de diciembre de 2009
viernes, 11 de diciembre de 2009
Parques naturales de España
-Asturias:
-Fuentes del Narcea:El Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias ocupa una amplia extensión del suroccidente asturiano. Fue declarado Parque Natural en 2002 y Reserva de la Biosfera en 2003
-Camín Real de la Mesa: De reciente catalogación como Parque Natural, se localiza en el sector más meridional de Asturias e integra los terrenos de Teverga y Quirós incluidos en la Reserva Regional de Caza de Somiedo y el Paisaje Protegido de Peña Ubiña, en el suroccidente de Lena
-Montaña Central: De reciente catalogación como Parque Natural, se localiza en el sector más meridional de Asturias e integra los terrenos de Teverga y Quirós incluidos en la Reserva Regional de Caza de Somiedo y el Paisaje Protegido de Peña Ubiña, en el suroccidente de Lena
-Valle del Nalón: Fue decalarado Parque Natural en 1996 y Reserva de la Biosfera en 2001
-Oriente de Asturias: El Parque Natural de Ponga se localiza en el sector centro oriental de la Cordillera Cantábrica, incluyendo la totalidad del territorio del concejo de Ponga.
http://www.infoasturias.com
-Cantabria:
-Parque Natural Saja-Besaya: sobre la mayor Reserva Nacional de Caza de España, conformada entre 1948 y 1966, se ha constituido este Parque Natural que abarca la mayor parte de la zona occidental de la región cántabra.
-Parque Natural de Oyambre: Conjunto de marismas y arboledas, tras una playa de cuatro kilómetros, en que abundan las aves acuáticas y migratorias. En su playa aparecen a menudo grandes huesos de ballenas que allí se beneficiaron desde la Edad Media; queda en pie la torre-atalaya desde donde oteaban su presencia sobre el horizonte marino.
-Parque Natural de las Dunas de Liencres: Abarca el magnífico sistema dunar formado en el estuario del río Pas.
-Parque Natural de Peña Cabarga: Protege la sierra del mismo nombre que se eleva sobre la bahía de Santander.
-Parque Natural de los Collados del Asón.
-Reserva Natural de las Marismas de Santoña y Noja: También declarada Refugio Nacional de Aves Acuáticas.
-Pantano del Ebro: Refugio Nacional de Aves Acuáticas.
-Parque Nacional de Picos de Europa: constituido en 1995 abarcando diez municipios de montaña pertenecientes a tres comunidades autónomas: Asturias, Cantabria y Castilla-León, con una superficie de casi 700 Kilómetros cuadrados. Es el parque nacional más extenso del país, conformado por tres macizos calcáreos, levantados durante el periodo Carbonífero, donde se encuentran algunas de las mayores simas del mundo. El parque Nacional es uno de los más visitados por turistas, montañeros o escaladores, para cuya asistencia están dotados de una amplia red de alojamientos y refugios de montaña.
http://www.turismodecantabria.com
-Andalucía:
-PARQUE NATURAL DE LA SIERRA DE ARACENA Y PICOS DE AROCHE . Huelva.
-PARQUE NATURAL DE LA SIERRA NORTE DE SEVILLA . Sevilla
- PARQUE NATURAL DE LA SIERRA DE CARDEÑA Y MONTORO . Córdoba
-Cabo de Gata-Níjar
http://parquesnaturales.consumer.es
-Fuentes del Narcea:El Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias ocupa una amplia extensión del suroccidente asturiano. Fue declarado Parque Natural en 2002 y Reserva de la Biosfera en 2003
-Camín Real de la Mesa: De reciente catalogación como Parque Natural, se localiza en el sector más meridional de Asturias e integra los terrenos de Teverga y Quirós incluidos en la Reserva Regional de Caza de Somiedo y el Paisaje Protegido de Peña Ubiña, en el suroccidente de Lena
-Montaña Central: De reciente catalogación como Parque Natural, se localiza en el sector más meridional de Asturias e integra los terrenos de Teverga y Quirós incluidos en la Reserva Regional de Caza de Somiedo y el Paisaje Protegido de Peña Ubiña, en el suroccidente de Lena
-Valle del Nalón: Fue decalarado Parque Natural en 1996 y Reserva de la Biosfera en 2001
-Oriente de Asturias: El Parque Natural de Ponga se localiza en el sector centro oriental de la Cordillera Cantábrica, incluyendo la totalidad del territorio del concejo de Ponga.
http://www.infoasturias.com
-Cantabria:
-Parque Natural Saja-Besaya: sobre la mayor Reserva Nacional de Caza de España, conformada entre 1948 y 1966, se ha constituido este Parque Natural que abarca la mayor parte de la zona occidental de la región cántabra.
-Parque Natural de Oyambre: Conjunto de marismas y arboledas, tras una playa de cuatro kilómetros, en que abundan las aves acuáticas y migratorias. En su playa aparecen a menudo grandes huesos de ballenas que allí se beneficiaron desde la Edad Media; queda en pie la torre-atalaya desde donde oteaban su presencia sobre el horizonte marino.
-Parque Natural de las Dunas de Liencres: Abarca el magnífico sistema dunar formado en el estuario del río Pas.
-Parque Natural de Peña Cabarga: Protege la sierra del mismo nombre que se eleva sobre la bahía de Santander.
-Parque Natural de los Collados del Asón.
-Reserva Natural de las Marismas de Santoña y Noja: También declarada Refugio Nacional de Aves Acuáticas.
-Pantano del Ebro: Refugio Nacional de Aves Acuáticas.
-Parque Nacional de Picos de Europa: constituido en 1995 abarcando diez municipios de montaña pertenecientes a tres comunidades autónomas: Asturias, Cantabria y Castilla-León, con una superficie de casi 700 Kilómetros cuadrados. Es el parque nacional más extenso del país, conformado por tres macizos calcáreos, levantados durante el periodo Carbonífero, donde se encuentran algunas de las mayores simas del mundo. El parque Nacional es uno de los más visitados por turistas, montañeros o escaladores, para cuya asistencia están dotados de una amplia red de alojamientos y refugios de montaña.
http://www.turismodecantabria.com
-Andalucía:
-PARQUE NATURAL DE LA SIERRA DE ARACENA Y PICOS DE AROCHE . Huelva.
-PARQUE NATURAL DE LA SIERRA NORTE DE SEVILLA . Sevilla
- PARQUE NATURAL DE LA SIERRA DE CARDEÑA Y MONTORO . Córdoba
-Cabo de Gata-Níjar
http://parquesnaturales.consumer.es
viernes, 4 de diciembre de 2009
Definiciones
EMIGRACION:
La emigración consiste en dejar el propio país o la propia región para establecerse en otro pais o región. Forma parte del concepto más amplio de las migraciones de población, las cuales abarcan tanto la emigración (salida de personas hacia otras partes) como la inmigración de personas venidas de otras partes.
Podría decirse que la emigración termina donde comienza la inmigración: suponiendo que en una patera viajan 50 emigrantes africanos hacia Europa y mueren por naufragio antes de llegar a su destino, salieron como emigrantes pero no llegaron a ser inmigrantes. Lo mismo sucede cuando esos inmigrantes ilegales llegan a Europa y son devueltos a sus países de origen.
INMIGRACIÓN:
Inmigración es la entrada a un país de personas que nacieron o proceden de otro lugar. Representa una de las dos opciones o alternativas del término migración, que se aplica a los movimientos de personas de un lugar a otro y estos desplazamientos conllevan un cambio de residencia bien sea temporal o definitivo.
Las dos opciones de los movimientos migratorios son: emigración, que es la salida de personas de un país, región o lugar determinados para dirigirse a otro distinto e inmigración, que es la entrada en un país, región o lugar determinados procedentes de otras partes. De manera que una emigración lleva como contrapartida posterior una inmigración en el país o lugar de llegada.
La emigración consiste en dejar el propio país o la propia región para establecerse en otro pais o región. Forma parte del concepto más amplio de las migraciones de población, las cuales abarcan tanto la emigración (salida de personas hacia otras partes) como la inmigración de personas venidas de otras partes.
Podría decirse que la emigración termina donde comienza la inmigración: suponiendo que en una patera viajan 50 emigrantes africanos hacia Europa y mueren por naufragio antes de llegar a su destino, salieron como emigrantes pero no llegaron a ser inmigrantes. Lo mismo sucede cuando esos inmigrantes ilegales llegan a Europa y son devueltos a sus países de origen.
INMIGRACIÓN:
Inmigración es la entrada a un país de personas que nacieron o proceden de otro lugar. Representa una de las dos opciones o alternativas del término migración, que se aplica a los movimientos de personas de un lugar a otro y estos desplazamientos conllevan un cambio de residencia bien sea temporal o definitivo.
Las dos opciones de los movimientos migratorios son: emigración, que es la salida de personas de un país, región o lugar determinados para dirigirse a otro distinto e inmigración, que es la entrada en un país, región o lugar determinados procedentes de otras partes. De manera que una emigración lleva como contrapartida posterior una inmigración en el país o lugar de llegada.
Grandes movimientos migratorios de la historia
Dos focos mundiales de fuerte densidad, Europa y parte de Asia, enviaron sus emigrantes hacia cinco zonas fundamentales: América, Asia central y Siberia, África y Australia.
En el caso de Europa, sus habitantes (entre 1800 y 1930) emigran en número aproximado a los 50.000.000 (según Carr Saunders en torno al 40 por 100 del crecimiento anual de la población europea), dando origen a lo que Reinhard ha denominado "Nuevas Europas".
Del Reino Unido salen nada menos que 17.000.000, 10 de Alemania, 9,5 de Italia, 4,5 de Europa balcánica y danubiana, 4,4 de España, 2 de los países escandinavos, 1,6 de Portugal y 0,5 de Bélgica y Holanda. Asia, por su parte, alimenta la corriente migratoria con cerca de 10.000.000 de personas procedentes, sobre todo, de China y la India.
Referencia especial merecen los 10.000.000, aproximadamente, de rusos europeos que se desplazan hacia Siberia entre 1850 y 1914. Se distinguen dos períodos de emigración en consonancia con la respectiva evolución de los países: hasta 1880 emigran especialmente británicos (suponen el 80 por 100 del total en 1850), y otros países anglosajones; desde 1880, las 4/5 partes de los emigrantes son latinos y eslavos. Como causas de esta emigración, pueden mencionarse la correlación entre presión demográfica y emigración y ciertos acontecimientos de los países receptores.
Como ha demostrado Jérôme, el descubrimiento de oro en California, a partir de 1848, atrae muchos emigrantes. Por otra parte, las dificultades de este país en ciertos momentos (la Guerra de Secesión, por ejemplo), frenan la corriente migratoria. Así pues, hay que contar, positiva o negativamente, con las situaciones concretas económicas, legales y políticas de las zonas que reciben a los emigrantes.
También hay que considerar la situación geográfica, tanto del país de origen como del país receptor: zonas marítimas, distancias, comunicaciones, sin olvidar la existencia de colonias pobladas anteriormente por compatriotas que actúan de reclamo para los nuevos pobladores. La llegada de emigrantes a los países receptores contribuyó al desarrollo de su economía y palió en cierto modo los efectos del desempleo en determinados países de Europa.
La incidencia del fenómeno migratorio, no será, sin embargo, idéntica en cada una de las metas de esta avalancha. Los Estados Unidos de Norteamérica son un claro ejemplo de las alteraciones producidas por el movimiento migratorio. Entre 1790 y 1950, Estados Unidos recibe cerca de 40.000.000 de extranjeros. Asimismo, el ritmo de crecimiento natural de la nación es notablemente elevado, si bien el índice de natalidad no dejó de disminuir: 50 por 1.000 en 1800, 35 por 1.000 en 1880 y 26 por 1.000 en 1920.
Estos cambios se debían al aumento de las ciudades, en las que la fecundidad era inferior a la del campo. Como contrapeso, la duración de la vida media aumentaba. En todo caso, los índices de crecimiento natural y, por supuesto, de inmigración eran superiores a los europeos. Ambos factores hicieron surgir una nueva potencia demográfica (4.000.000 de habitantes en 1790, más de 50 en 1880 y 100 en 1918).
A pesar de este importante aumento, la densidad de población permaneció relativamente baja debido a la amplitud de territorios constantemente en progreso con la incorporación de nuevas tierras hacia el Oeste. Las migraciones interiores hacia el Oeste se vieron favorecidas por el establecimiento de los ferrocarriles transcontinentales y por la ley que regulaba la concesión de tierras. Paralelamente al ferrocarril, los colonos se establecieron a lo largo de los itinerarios creando Estados nuevos: Nevada, Montana, Arizona, Kansas, Wyoming, Nebraska, etc.
También se colonizaron Texas y California. De este modo, se construían y se diferenciaban grupos humanos cuyas características subsisten todavía, pero cuyo origen y relaciones, favorecidos por las nuevas comunicaciones, permitían a la Federación mantener su unidad a pesar del espacio y de la inmigración. La inmigración se produce de manera especial entre 1860 y 1913 (más de 26.000.000 de inmigrantes).
Durante este periodo, se asiste a cambios significativos en cuanto a la procedencia. Así, hasta 1880, los europeos que se asientan en Estados Unidos son en su mayoría son originarios de los países del Noroeste de Europa. A partir de esta fecha, aumenta la incorporación de eslavos y latinos, sin olvidar el ritmo creciente de los pueblos asiáticos. Esta nueva procedencia plantea problemas de adaptación, lo que provoca, desde la Primera Guerra Mundial, que se limite el contingente eslavo-latino en beneficio de los nórdicos.
Estas circunstancias y las peculiaridades de Estados Unidos, hacen que afloren problemas con relación a los respectivos núcleos de población. El problema principal, más grave y de mayor entidad hasta la actualidad, es, especialmente en el área sur, el creado por la población de color (el 92,1 por 100 de los negros del país, en 1850, habita en esos Estados; en 1900 era todavía el 89,7 por 100). En la primera mitad del siglo XIX, la mayoría eran esclavos; después de la abolición, su condición social no mejoró mucho.
Los negros tomaron conciencia de pertenecer a América, pero no por ello pasaron a ser verdaderos ciudadanos. El desprecio anglosajón se manifestó desde la segregación (escuelas, transportes, viviendas, etc.) hasta el linchamiento. A pesar de contar con una mayor tasa de natalidad, decrece la proporción de negros en relación al total de la población: 15,7 por 100 (3,6 millones) en 1850, 11,6 por 100 (8,7 millones) en 1900. Esta aparente contradicción se debió a que apenas si hubo emigrantes de raza negra y un índice de mortalidad mayor: en 1900, un 17,6 por 1.000 para los blancos y un 27,8 por 1.000 para los negros.
La segunda raza con dificultades es la amarilla. En 1892 se había prohibido la emigración de chinos. El progreso del "problema amarillo", especialmente notorio en la zona costera estadounidense del Pacífico, entre 1871 y 1878, fue demasiado rápido y provocó la caída de salarios, al conformarse con sueldos bajos. Pese a las trabas, los japoneses siguen emigrando a EE.UU. hasta 1907, año en que se frena la emigración.
Además de las motivaciones económicas y laborales, existe un motivo racial en el rechazo de la población amarilla por parte de los blancos, solucionado de momento con las cuotas establecidas por el gobierno y el nacimiento de barrios separados. Por último, por lo que respecta a la población autóctona, en 1890 había aproximadamente 240.000 indios, es decir, menos de la mitad que los que había a la llegada de los blancos. Este retroceso se explica por una eliminación sistemática, aunque muy variada en cuanto a los medios utilizados.
Un proverbio indio compendia las causas de este proceso de destrucción: "El hombre blanco, el whisky, la viruela, la pólvora y las balas, la exterminación". La realidad es que para evitar que ocuparan demasiado espacio se les molestó, se les redujo a la esclavitud y se les expulsó. Los cheroquis, por ejemplo, fueron obligados a un éxodo de más de 1.000 kilómetros que fueron jalonando de cadáveres. Quedaron algunas reservas, pero fueron cada vez más escasas y reducidas.
La evolución estadística de los respectivos países de América Latina no es fácil de reconstruir. Las series son incompletas, la población indígena no fue exterminada y su evaluación es sumamente difícil, al igual que los habitantes de otras zonas insertos en Latinoamérica. Esta variada población, lejos de segregarse racialmente, ha dado lugar a un innumerable conjunto de razas, grupos, categorías, etc., que llega hasta el momento presente. La inmigración es también importante, aunque menor que en EE.UU.
Se estima en torno a 12.000.000 entre 1810 y 1950. Aunque, étnicamente, los pobladores de tan diverso origen no son solamente ibéricos, la civilización dominante (lengua, literatura, religión, costumbres) tiene un fondo hispano-portugués. De entre todos los países de América Latina dos son los más favorecidos por la emigración europea: Brasil (como Estados Unidos) combina una fuerte emigración con un elevado crecimiento natural, lo que le permite pasar de 3.000.000 a principios del siglo XIX a 27,3 millones en 1920.
La República Argentina experimenta un movimiento parecido, pasa de 1.000.000 en 1850 a 7,5 en 1914. La inmigración procede de Italia (la mitad aproximadamente) y España (un tercio). En buena parte se instalan en las ciudades: en 1914, el 75 por 100 de los habitantes de Buenos Aires está inscrito en las estadísticas bajo la rúbrica "nacidos en el extranjero". La política populacionista en los gobiernos de ambos países contribuyó a la expansión económica y social de los mismos. Regiones del continente australiano, casi vacías aún a mediados del siglo XIX (en 1850 en torno a 400.000 habitantes), son pobladas por británicos hasta 1914.
El asentamiento inglés en Australia, iniciado por Coock en 1770, progresa en la centuria siguiente y se consuma en 1870, después de fundar nuevas colonias británicas. La primera colonización se hizo con "forzados" en régimen penitenciario; a partir de 1830, Gran Bretaña cambia de política intentando atraer a los emigrantes, a los que les paga el viaje, ayudando a los colonos a establecerse en la tierra.
El descubrimiento de oro (1851) en Nueva Gales del Sur y Victoria es decisivo en este sentido. Al cabo de siete años (1858), se había doblado la población: 1.000.000, que se convierte en casi cuatro en 1900. Los colonos ingleses en Nueva Zelanda disfrutan de la riqueza ganadera y minera del territorio. Las estimaciones referentes a la mayor parte de África no tienen interés para el siglo XIX, debido a la escasez de datos fiables, especialmente para el África negra. Sólo se pueden dar algunas cifras aproximadas para Sudáfrica (foco de emigración de ingleses y holandeses) que pasa de 70.000 habitantes (1850) a 6.000.000 en 1914. Otro foco de emigración es el Norte de África (Argelia y Túnez), zona de atracción de los franceses, españoles e italianos, a lo largo del siglo XIX y principios del XX, aunque para los españoles fue durante largo tiempo un territorio caracterizado por la emigración temporal o "golondrina".
Respecto al continente asiático, conviene llamar la atención sobre el rápido crecimiento del Japón, lo que unido a sus reducidas dimensiones insulares, contribuye a alentar un sentimiento imperialista al compás de la revolución Meiji. Japón pasa de 26 a 52.000.000 entre 1868 y 1913, de forma totalmente opuesta a Europa, pues se da una gran industrialización al tiempo que se propugna el populacionismo (su índice de crecimiento es de 6,6 por 100 en 1880 y de 13 por 100 en 1912). De las grandes masas humanas (India y China) tenemos datos muy vagos.
Por lo que sabemos, experimentan un crecimiento natural debido a la diferencia entre una elevada mortalidad y una fuerte natalidad, pero esta diferencia se refiere a tales masas humanas que el aumento es impresionante. Estos países aportan contingentes notables a la emigración: chinos hacia el Pacífico e indios hacia Sudáfrica y Madagascar. Por último, Siberia se poblará entre los últimos años del siglo XIX y el siglo XX por los rusos, empeñados en una política colonizadora.
En el caso de Europa, sus habitantes (entre 1800 y 1930) emigran en número aproximado a los 50.000.000 (según Carr Saunders en torno al 40 por 100 del crecimiento anual de la población europea), dando origen a lo que Reinhard ha denominado "Nuevas Europas".
Del Reino Unido salen nada menos que 17.000.000, 10 de Alemania, 9,5 de Italia, 4,5 de Europa balcánica y danubiana, 4,4 de España, 2 de los países escandinavos, 1,6 de Portugal y 0,5 de Bélgica y Holanda. Asia, por su parte, alimenta la corriente migratoria con cerca de 10.000.000 de personas procedentes, sobre todo, de China y la India.
Referencia especial merecen los 10.000.000, aproximadamente, de rusos europeos que se desplazan hacia Siberia entre 1850 y 1914. Se distinguen dos períodos de emigración en consonancia con la respectiva evolución de los países: hasta 1880 emigran especialmente británicos (suponen el 80 por 100 del total en 1850), y otros países anglosajones; desde 1880, las 4/5 partes de los emigrantes son latinos y eslavos. Como causas de esta emigración, pueden mencionarse la correlación entre presión demográfica y emigración y ciertos acontecimientos de los países receptores.
Como ha demostrado Jérôme, el descubrimiento de oro en California, a partir de 1848, atrae muchos emigrantes. Por otra parte, las dificultades de este país en ciertos momentos (la Guerra de Secesión, por ejemplo), frenan la corriente migratoria. Así pues, hay que contar, positiva o negativamente, con las situaciones concretas económicas, legales y políticas de las zonas que reciben a los emigrantes.
También hay que considerar la situación geográfica, tanto del país de origen como del país receptor: zonas marítimas, distancias, comunicaciones, sin olvidar la existencia de colonias pobladas anteriormente por compatriotas que actúan de reclamo para los nuevos pobladores. La llegada de emigrantes a los países receptores contribuyó al desarrollo de su economía y palió en cierto modo los efectos del desempleo en determinados países de Europa.
La incidencia del fenómeno migratorio, no será, sin embargo, idéntica en cada una de las metas de esta avalancha. Los Estados Unidos de Norteamérica son un claro ejemplo de las alteraciones producidas por el movimiento migratorio. Entre 1790 y 1950, Estados Unidos recibe cerca de 40.000.000 de extranjeros. Asimismo, el ritmo de crecimiento natural de la nación es notablemente elevado, si bien el índice de natalidad no dejó de disminuir: 50 por 1.000 en 1800, 35 por 1.000 en 1880 y 26 por 1.000 en 1920.
Estos cambios se debían al aumento de las ciudades, en las que la fecundidad era inferior a la del campo. Como contrapeso, la duración de la vida media aumentaba. En todo caso, los índices de crecimiento natural y, por supuesto, de inmigración eran superiores a los europeos. Ambos factores hicieron surgir una nueva potencia demográfica (4.000.000 de habitantes en 1790, más de 50 en 1880 y 100 en 1918).
A pesar de este importante aumento, la densidad de población permaneció relativamente baja debido a la amplitud de territorios constantemente en progreso con la incorporación de nuevas tierras hacia el Oeste. Las migraciones interiores hacia el Oeste se vieron favorecidas por el establecimiento de los ferrocarriles transcontinentales y por la ley que regulaba la concesión de tierras. Paralelamente al ferrocarril, los colonos se establecieron a lo largo de los itinerarios creando Estados nuevos: Nevada, Montana, Arizona, Kansas, Wyoming, Nebraska, etc.
También se colonizaron Texas y California. De este modo, se construían y se diferenciaban grupos humanos cuyas características subsisten todavía, pero cuyo origen y relaciones, favorecidos por las nuevas comunicaciones, permitían a la Federación mantener su unidad a pesar del espacio y de la inmigración. La inmigración se produce de manera especial entre 1860 y 1913 (más de 26.000.000 de inmigrantes).
Durante este periodo, se asiste a cambios significativos en cuanto a la procedencia. Así, hasta 1880, los europeos que se asientan en Estados Unidos son en su mayoría son originarios de los países del Noroeste de Europa. A partir de esta fecha, aumenta la incorporación de eslavos y latinos, sin olvidar el ritmo creciente de los pueblos asiáticos. Esta nueva procedencia plantea problemas de adaptación, lo que provoca, desde la Primera Guerra Mundial, que se limite el contingente eslavo-latino en beneficio de los nórdicos.
Estas circunstancias y las peculiaridades de Estados Unidos, hacen que afloren problemas con relación a los respectivos núcleos de población. El problema principal, más grave y de mayor entidad hasta la actualidad, es, especialmente en el área sur, el creado por la población de color (el 92,1 por 100 de los negros del país, en 1850, habita en esos Estados; en 1900 era todavía el 89,7 por 100). En la primera mitad del siglo XIX, la mayoría eran esclavos; después de la abolición, su condición social no mejoró mucho.
Los negros tomaron conciencia de pertenecer a América, pero no por ello pasaron a ser verdaderos ciudadanos. El desprecio anglosajón se manifestó desde la segregación (escuelas, transportes, viviendas, etc.) hasta el linchamiento. A pesar de contar con una mayor tasa de natalidad, decrece la proporción de negros en relación al total de la población: 15,7 por 100 (3,6 millones) en 1850, 11,6 por 100 (8,7 millones) en 1900. Esta aparente contradicción se debió a que apenas si hubo emigrantes de raza negra y un índice de mortalidad mayor: en 1900, un 17,6 por 1.000 para los blancos y un 27,8 por 1.000 para los negros.
La segunda raza con dificultades es la amarilla. En 1892 se había prohibido la emigración de chinos. El progreso del "problema amarillo", especialmente notorio en la zona costera estadounidense del Pacífico, entre 1871 y 1878, fue demasiado rápido y provocó la caída de salarios, al conformarse con sueldos bajos. Pese a las trabas, los japoneses siguen emigrando a EE.UU. hasta 1907, año en que se frena la emigración.
Además de las motivaciones económicas y laborales, existe un motivo racial en el rechazo de la población amarilla por parte de los blancos, solucionado de momento con las cuotas establecidas por el gobierno y el nacimiento de barrios separados. Por último, por lo que respecta a la población autóctona, en 1890 había aproximadamente 240.000 indios, es decir, menos de la mitad que los que había a la llegada de los blancos. Este retroceso se explica por una eliminación sistemática, aunque muy variada en cuanto a los medios utilizados.
Un proverbio indio compendia las causas de este proceso de destrucción: "El hombre blanco, el whisky, la viruela, la pólvora y las balas, la exterminación". La realidad es que para evitar que ocuparan demasiado espacio se les molestó, se les redujo a la esclavitud y se les expulsó. Los cheroquis, por ejemplo, fueron obligados a un éxodo de más de 1.000 kilómetros que fueron jalonando de cadáveres. Quedaron algunas reservas, pero fueron cada vez más escasas y reducidas.
La evolución estadística de los respectivos países de América Latina no es fácil de reconstruir. Las series son incompletas, la población indígena no fue exterminada y su evaluación es sumamente difícil, al igual que los habitantes de otras zonas insertos en Latinoamérica. Esta variada población, lejos de segregarse racialmente, ha dado lugar a un innumerable conjunto de razas, grupos, categorías, etc., que llega hasta el momento presente. La inmigración es también importante, aunque menor que en EE.UU.
Se estima en torno a 12.000.000 entre 1810 y 1950. Aunque, étnicamente, los pobladores de tan diverso origen no son solamente ibéricos, la civilización dominante (lengua, literatura, religión, costumbres) tiene un fondo hispano-portugués. De entre todos los países de América Latina dos son los más favorecidos por la emigración europea: Brasil (como Estados Unidos) combina una fuerte emigración con un elevado crecimiento natural, lo que le permite pasar de 3.000.000 a principios del siglo XIX a 27,3 millones en 1920.
La República Argentina experimenta un movimiento parecido, pasa de 1.000.000 en 1850 a 7,5 en 1914. La inmigración procede de Italia (la mitad aproximadamente) y España (un tercio). En buena parte se instalan en las ciudades: en 1914, el 75 por 100 de los habitantes de Buenos Aires está inscrito en las estadísticas bajo la rúbrica "nacidos en el extranjero". La política populacionista en los gobiernos de ambos países contribuyó a la expansión económica y social de los mismos. Regiones del continente australiano, casi vacías aún a mediados del siglo XIX (en 1850 en torno a 400.000 habitantes), son pobladas por británicos hasta 1914.
El asentamiento inglés en Australia, iniciado por Coock en 1770, progresa en la centuria siguiente y se consuma en 1870, después de fundar nuevas colonias británicas. La primera colonización se hizo con "forzados" en régimen penitenciario; a partir de 1830, Gran Bretaña cambia de política intentando atraer a los emigrantes, a los que les paga el viaje, ayudando a los colonos a establecerse en la tierra.
El descubrimiento de oro (1851) en Nueva Gales del Sur y Victoria es decisivo en este sentido. Al cabo de siete años (1858), se había doblado la población: 1.000.000, que se convierte en casi cuatro en 1900. Los colonos ingleses en Nueva Zelanda disfrutan de la riqueza ganadera y minera del territorio. Las estimaciones referentes a la mayor parte de África no tienen interés para el siglo XIX, debido a la escasez de datos fiables, especialmente para el África negra. Sólo se pueden dar algunas cifras aproximadas para Sudáfrica (foco de emigración de ingleses y holandeses) que pasa de 70.000 habitantes (1850) a 6.000.000 en 1914. Otro foco de emigración es el Norte de África (Argelia y Túnez), zona de atracción de los franceses, españoles e italianos, a lo largo del siglo XIX y principios del XX, aunque para los españoles fue durante largo tiempo un territorio caracterizado por la emigración temporal o "golondrina".
Respecto al continente asiático, conviene llamar la atención sobre el rápido crecimiento del Japón, lo que unido a sus reducidas dimensiones insulares, contribuye a alentar un sentimiento imperialista al compás de la revolución Meiji. Japón pasa de 26 a 52.000.000 entre 1868 y 1913, de forma totalmente opuesta a Europa, pues se da una gran industrialización al tiempo que se propugna el populacionismo (su índice de crecimiento es de 6,6 por 100 en 1880 y de 13 por 100 en 1912). De las grandes masas humanas (India y China) tenemos datos muy vagos.
Por lo que sabemos, experimentan un crecimiento natural debido a la diferencia entre una elevada mortalidad y una fuerte natalidad, pero esta diferencia se refiere a tales masas humanas que el aumento es impresionante. Estos países aportan contingentes notables a la emigración: chinos hacia el Pacífico e indios hacia Sudáfrica y Madagascar. Por último, Siberia se poblará entre los últimos años del siglo XIX y el siglo XX por los rusos, empeñados en una política colonizadora.
La globalizacion
La globalización es un proceso económico, tecnológico, social y cultural a gran escala, que consiste en la creciente comunicación e interdependencia entre los distintos paises del mundo unificando sus mercados, sociedades y culturas, a través de una serie de transformaciones sociales, económicas y políticas que les dan un carácter global.
La globalización es a menudo identificada como un proceso dinámico producido principalmente por las sociedades que viven bajo el capitalismo democrático o la democracia liberal y que han abierto sus puertas a la revolución informática, plegando a un nivel considerable de liberalización y democratización en su cultura política, en su ordenamiento jurídico y económico nacional, y en sus relaciones internacionales.
La globalización es a menudo identificada como un proceso dinámico producido principalmente por las sociedades que viven bajo el capitalismo democrático o la democracia liberal y que han abierto sus puertas a la revolución informática, plegando a un nivel considerable de liberalización y democratización en su cultura política, en su ordenamiento jurídico y económico nacional, y en sus relaciones internacionales.
DEFINICIONES
TASA DE NATALIDAD:
Es una medida de cuantificación de la fecundidad, que refiere a la relación que existe entre el número de nacimientos ocurridos en un cierto período y la cantidad total de efectivos del mismo periodo. El lapso es casi siempre un año, y se puede leer como el número de nacimientos de una población por cada mil habitantes en un año.
TASA DE MORTALIDAD:
La tasa bruta de mortalidad es el indicador demográfico que señala el número de defunciones de una población por cada mil habitantes, durante un periodo de tiempo determinado generalmente un año.
TASA DE CRECIMIENTO VEGETATIVO:
El crecimiento natural (o vegetativo) es la diferencia entre el número de nacimientos y el número de defunciones de una población. Si el número de nacimientos es superior al número de muertes se dice que la tasa de natalidad es mayor a la de mortalidad, es decir la población aumenta; cuando las defunciones superan a los nacimientos la población disminuye. El crecimiento natural se calcula restándole a la tasa de natalidad la tasa de mortalidad de un país o un lugar determinado de la superficie terrestre. La tasa de crecimiento vegetativo se considera alta si supera el 4%, moderada si se encuentra entre el 1% y el 2%, y baja si es inferior al 1%. Para determinar el crecimiento de la población, los demógrafos y otros especialistas han utilizado las tasas de mortalidad y de natalidad es decir el número de nacimientos y de defunción por cada mil habitantes durante un año. Ambos indicadores constituyen lo que se conoce como crecimiento natural.
TASA DE MORTALIDAD INFANTIL:
La tasa de mortalidad infantil es un indicador demográfico que señala el número de defunciones de niños en una población de cada mil nacimientos vivos registrados, durante el primer año de su vida. Aunque la tasa de mortalidad infantil se mide sobre los niños menores de 1 año, también se ha medido algunas veces en niños menores de 5 años. La consideración del primer año de vida para establecer el indicador de la mortalidad infantil se debe a que el primer año de vida es el más crítico en la supervivencia del ser humano: cuando se sobrepasa el primer cumpleaños, las probabilidades de supervivencia aumentan drásticamente. Se trata de un indicador relacionado directamente con los niveles de pobreza (a mayor pobreza, mayor índice de mortalidad infantil) y constituye el objeto de uno de los 8 Objetivos del Milenio de las Naciones Unidas.
SALDO MIGRATORIO:
El saldo migratorio es el balance que existe entre la inmigración y la emigración en un determinado lugar, cuando el saldo migratorio es positivo, la población aumenta; cuando el saldo migratorio es negativo, la población disminuye (idea que no toma en cuenta la tasa de crecimiento natural de la población, que sería la diferencia entre la natalidad y la mortalidad en un año determinado).
Es una medida de cuantificación de la fecundidad, que refiere a la relación que existe entre el número de nacimientos ocurridos en un cierto período y la cantidad total de efectivos del mismo periodo. El lapso es casi siempre un año, y se puede leer como el número de nacimientos de una población por cada mil habitantes en un año.
TASA DE MORTALIDAD:
La tasa bruta de mortalidad es el indicador demográfico que señala el número de defunciones de una población por cada mil habitantes, durante un periodo de tiempo determinado generalmente un año.
TASA DE CRECIMIENTO VEGETATIVO:
El crecimiento natural (o vegetativo) es la diferencia entre el número de nacimientos y el número de defunciones de una población. Si el número de nacimientos es superior al número de muertes se dice que la tasa de natalidad es mayor a la de mortalidad, es decir la población aumenta; cuando las defunciones superan a los nacimientos la población disminuye. El crecimiento natural se calcula restándole a la tasa de natalidad la tasa de mortalidad de un país o un lugar determinado de la superficie terrestre. La tasa de crecimiento vegetativo se considera alta si supera el 4%, moderada si se encuentra entre el 1% y el 2%, y baja si es inferior al 1%. Para determinar el crecimiento de la población, los demógrafos y otros especialistas han utilizado las tasas de mortalidad y de natalidad es decir el número de nacimientos y de defunción por cada mil habitantes durante un año. Ambos indicadores constituyen lo que se conoce como crecimiento natural.
TASA DE MORTALIDAD INFANTIL:
La tasa de mortalidad infantil es un indicador demográfico que señala el número de defunciones de niños en una población de cada mil nacimientos vivos registrados, durante el primer año de su vida. Aunque la tasa de mortalidad infantil se mide sobre los niños menores de 1 año, también se ha medido algunas veces en niños menores de 5 años. La consideración del primer año de vida para establecer el indicador de la mortalidad infantil se debe a que el primer año de vida es el más crítico en la supervivencia del ser humano: cuando se sobrepasa el primer cumpleaños, las probabilidades de supervivencia aumentan drásticamente. Se trata de un indicador relacionado directamente con los niveles de pobreza (a mayor pobreza, mayor índice de mortalidad infantil) y constituye el objeto de uno de los 8 Objetivos del Milenio de las Naciones Unidas.
SALDO MIGRATORIO:
El saldo migratorio es el balance que existe entre la inmigración y la emigración en un determinado lugar, cuando el saldo migratorio es positivo, la población aumenta; cuando el saldo migratorio es negativo, la población disminuye (idea que no toma en cuenta la tasa de crecimiento natural de la población, que sería la diferencia entre la natalidad y la mortalidad en un año determinado).
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